Para Albert Einstein se trataba de una herramienta tan poderosa que la llamó:

La fuerza más poderosa del universo.

Y para Warren Buffett, el mejor inversor de todos los tiempos, también se trata de algo casi milagroso. Su famosa frase lo dice todo:

Mi fortuna es una combinación de vivir en Estados Unidos, algunos genes afortunados, y el interés compuesto.

Sí, estamos hablando del interés compuesto. El llamado factor “mágico”.

¡Pero la realidad es que no hay magia!

El atractivo de esta estrategia es muy, pero muy simple de entender, y se basa en la “reinversión constante”. Algunos podrán llamarlo técnicamente “interés compuesto”. Como sea, es seguramente el elemento que puede darle un exponencial y lucrativo incremento a tus ahorros.

Es tan sencillo que casi no merece explicación. La idea es que al realizar una inversión y obtener un rendimiento, en lugar de cobrar y gastar ese rendimiento, ponerlo a trabajar.

Es decir que “la fórmula” para acortar la carrera hacia la fortuna sólo consiste en obtener intereses de los intereses percibidos, en re-invertir los beneficios. A esto se le llama utilizar el interés compuesto.

El otro factor:

La otra variable clave es el tiempo. Por ejemplo, al comprar una acción y re-invertir los dividendos, en el muy corto plazo no vas a observar grandiosas diferencias, sobre todo si los montos no son grandes.

Pero el resultado es muy distinto cuando se deja correr un buen lapso de tiempo, recurriendo a la estrategia del interés compuesto constantemente. Esto generará una diferencia abismal en tus finanzas.

En el siguiente gráfico puedes ver mucho más claro el efecto del interés compuesto:

La diferencia es abismal. Como ves, en el caso 1, sin re-inversión, la suma total luego de 10 años llega a los $280.000. Pero en la alternativa 2, la de re-inversión de dividendos, luego de 10 años se llega a casi el doble, a $523.384.

Y esta importante diferencia se da por el simple hecho de re-invertir tus dividendos o no.

Por supuesto que necesitas perseverancia y constancia para echar a andar esta máquina de incrementar exponencialmente tus ahorros.

Esto porque, por un lado, tienes que sacrificar temporalmente parte de tu consumo y, por otro, tienes que darle tiempo a la estrategia ya que los resultados diferenciales se ven a partir del tercer año de inversión.

A simple vista todo el mundo debería utilizar la fórmula del interés compuesto para sacar el máximo retorno a su capital.

Pero… adivina “qué”.

Muy pocas personas la implementan. La mayoría termina cayendo ante la tentación del consumismo, usando los dividendos que recibe de sus inversiones para cualquier otra cosa diferente a re-invertir.

Por esto y más, cada vez que estés tentado a hacer esto, recuerda las “mágicas” cifras y resultados del interés compuesto. De la diferencia abismal que podría tener esta estrategia sobre tus ahorros en el largo plazo.

Y por supuesto recuerda a A. Einstein y W. Buffett. Si ellos lo utilizaron, ¿tú puedes cometer el error de no hacerlo?

La fórmula es clara y muy fácil de implementar, solo tienes que aplicarla a tus inversiones.

Cordialmente.


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